Puigmaduro y su república bolivariana de Cataluña


Cataluña
Foto: Ángel Garcia / Bloomberg

De la documentación incautada a los separatistas sobre lo que pensamos hacer por su fallida independencia unilateral, queda claro que Nicolás Maduro era el ejemplo de Carles Puigdemont para una Cataluña independiente. Una República bolivariana de Cataluña.

Además de los bienes del Estado en el Principado, la Violencia de la Presión Ambiental, el Estado General y el Derecho de los Impuestos, se haría oficial con una persecución a quienes no hay favoritos favorables a una Cataluña independiente.

Se trata de una vida que no se puede ver con el nuevo régimen. Principio de dictaría. Terror gubernamental.

La libertad de opinión quedaría relacionada con la prohibición de la situación. El "derecho a decidir" sería retirado a los contratos en el régimen puigdemontista. Con estos sesgos dictatoriales, que se convertirán en las prácticas legales que, de hecho, que se impone en la calle y en los lugares de trabajo, no sorprendería que el primer viaje de un Puigdemont al frente de este régimen haya sido un Venezuela o que Maduro haya elegido su primer invitado

La deslealtad e hipocresía de quienes en 1978 aceptaron una Constitución para todos los españoles con Autonomías en un lugar de una desmembración de España, queda plenamente reflejada con estos documentos organizativos de una República catalana impaciente por unas proscripciones contra los que no se pusieran a su disposición.

CATALUÑA Y EL JUICIO

El juicio del "procés" nos está mostrando unos independientes independientes que han jugado, y siguen haciéndolo, con la vida de los demás con absoluta ligereza. La hipócrita declaración de Junqueras manifestó su amor a España fue incluso infantil. ¿Cómo es el niño?.

La verdad es que se cumplen los deberes y se cumplen con sus deberes y se cumplen con su deber. Los políticos no llegaron a la suela de sus zapatos. Ni los independentistas, por irresponsables, ni los gobiernos de la época de Rajoy, por falta, a la vez, de firmeza y de capacidad de diálogo. Culpables, todos, de que estemos donde estamos. El actual gobierno puede haber jugado con fuego con el relator / mediador. Atentos al próximo en esta materia.

Reveladora ha sido, también, a la vez que desconcertante, la comparecencia como testigo del antiguo jefe de los Mossos, Josep Lluis, o José Luis, no se sabe bien, Trapero, acusado de pasividad proindependentista cuando el 1-O y que usted debería haber Solicite a Puigdemont, Junqueras y compañía la cancelación del referéndum, que ante el Tribunal Supremo calificó de ilegal, por los riesgos de violencia. Afirmó haber preparado entonces un dispositivo para detener eventualmente a los miembros del gobierno por una declaración unilateral de independencia. Algunos igual muerden para salvar el pellejo.

No será hasta después de las sentencias y los separatistas cuando se pueda abrirse las puertas de un diálogo serio con el independentismo para que entre en la razón, aunque se tenga que esperar y que se agoten los recursos oportunos, incluso en Estrasburgo. Unos cuantos años. Entretanto hay que mantener abiertas vías de dialogo Sin convertirlas, sin embargo, en intercambios de favores partidistas.. La razón del Estado, de España, ha de primar, evitando juegos peligrosos.

Quizás, más adelante, se puedan considerar unos indultos. Sin embargo, Deben exigir en este caso importantes contrapartidas. Entre los que estarían la aceptación de las tumbas errores cometidos, un arrepentimiento, y una voluntad de reconciliación dentro del marco constitucional español. Una apelación al realismo y al entendimiento. Ya veras lo que nuestros políticos se harán tras las elecciones.

En Francia, unos pocos senadores, ingenuos, ignorantes y metomentodos, se han inmiscuido en asuntos internos españoles criticando el juicio al “proceso” y abogando por una mediación internacional. Ruido sin nueces que el Gobierno francés ha desautorizado. No obstante, su suficiencia merecería, quizás, que el Senado English se aprobase alguna proposición respaldando la independencia de Córcega o de Bretaña.

Carlos Miranda es Embajador de España